El conflicto territorial crea nuevas tensiones

Los dos países intensifican la disputa por un área de 5.302 km² en la plataforma continental, se acusan mutuamente de apropiarse del territorio del otro y se preparan para una batalla diplomática y legal.

Los primeros pasos estratégicos de ambos lados están encaminados a obtener un apoyo político interno unánime para llegar a la siguiente fase del conflicto: la diplomática, fortalecida.

“Chile quiere un diálogo racional y constructivo con Argentina. Considera ineficaz entrar en un gran debate público”, dijo el canciller chileno Andrés Allamand.

A pesar de la polarización que caracteriza el escenario político actual tanto en Argentina como en Chile, los dos gobiernos han sido apoyados por sus respectivos parlamentos, representantes gubernamentales y opositores.

“Chile quiere apoderarse de nuestro territorio con un decreto anticipado”, dijo el canciller argentino Felipe Solá en una presentación ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado esta semana.

“Debe quedar claro que todos estamos del mismo lado del país”, dijo.

En respuesta, los senadores y opositores del gobierno acordaron la próxima semana aprobar por unanimidad una declaración contundente en la que niega la decisión del gobierno chileno de expandir sus dominios para incluir un tramo de mar en el Atlántico Sur que los argentinos consideran propio.

conflicto latente

La declaración acusará a Chile de “delegar poderes ilegítimos para modelar arbitrariamente su plataforma submarina continental, violar los tratados internacionales existentes y desconocer el acuerdo de paz y amistad de 1984”.

El acuerdo de hace 37 años fue la bandera de paz que firmaron Argentina y Chile luego de casi iniciar una guerra seis años antes por motivos similares a los de hoy.

En 1978, una disputa territorial sobre las islas en y al sur del Canal Beagle en la costa sur de Tierra del Fuego llevó a Argentina y Chile al borde de la guerra. Las fuerzas argentinas ya tenían órdenes de capturar las islas cuando una repentina decisión política decidió aceptar una última opción: la mediación del Papa Juan Pablo II.

Las negociaciones desembocaron en el tratado de paz y amistad, que Argentina ahora acusa de irrespeto.

“Chile está manifestando una vocación expansiva que Argentina rechaza”, acusó el canciller argentino.

Al otro lado de los Andes, los senadores chilenos ya aprobaron por unanimidad la decisión del presidente Sebastián Piñera de agregar una zona al mapa náutico de Chile que Argentina ya había cartografiado.

“El legislador respalda las medidas tomadas por el gobierno chileno para hacer valer sus derechos”, dijo el texto presentado este miércoles por el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de Chile, Jorge Pizarro.

Guerra sin armas

Lo único que tienen en común los dos gobiernos es la voluntad de entablar un diálogo, aunque la divergencia tiende a poner fin a la disputa en los tribunales internacionales, caso previsto en el tratado de 1984.

“Las formas de resolver la disputa son las negociaciones bilaterales o el arbitraje. No hay una tercera vía”, dijo el canciller argentino Felipe Solá, negando la posibilidad de un conflicto armado.

El sábado pasado (27), el gobierno chileno publicó un decreto redefiniendo su espacio marítimo y cubriendo lo que Argentina considera propio.

“Chile se propone apropiarse de parte de la plataforma continental argentina y una extensa área del fondo oceánico, un espacio marino que forma parte del patrimonio común de la humanidad, bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, la Cancillería Argentina en una nota.

La decisión de Chile, sin embargo, fue ratificada por el presidente de Chile Sebastián Piñera y defendida por su canciller Andrés Allamand.

“Chile está ejerciendo su derecho a declarar su plataforma continental”, dijo Piñera.

“Nadie se apropia de lo que es suyo. El área designada, la llamada plataforma continental legal, que llega a las 200 millas, pertenece solo a Chile”, agregó Allamand.

la zona en disputa

El decreto del gobierno chileno extiende su plataforma continental en más de 30.000 km², con 5.302 km² al este de los 67.

“Chile no puede pretender proyectar su soberanía más allá de lo estipulado en el artículo 7 del Tratado de Paz y Amistad, que define la ley chilena al oeste del meridiano, no al este”, dijo el canciller argentino Felipe Solá.

Y hacia el oeste, si no sobre su territorio, Argentina acusa a Chile de apropiarse de 25.000 km2 adicionales de lecho marino y subsuelo que son patrimonio de la humanidad.

ONU aprueba los derechos de Argentina

En 2009 Argentina presentó estudios a Naciones Unidas para ampliar su territorio en la plataforma continental. La ONU permite que un país solicite un aumento de 200 millas a 350 millas náuticas si está justificado.

Entre 2012 y 2016, la CLPC (Comisión de Límites de la Plataforma Continental) afiliada a la ONU evaluó el material técnico pendiente de la aprobación de los derechos argentinos en 2016 y estableció un límite marítimo final de acuerdo con Convemar (Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar). .

En agosto del año pasado, este límite exterior de la plataforma continental argentina se convirtió en ley nacional.

Silencio significa consentimiento

Argentina garantiza que Chile ha guardado silencio todos estos años; lo que, bajo el derecho internacional, implica un reconocimiento tácito de los derechos argentinos.

“Y en todos estos años Chile ha desafiado la posición argentina, ni en la presentación ni en la decisión de la Comisión.

El gobierno chileno garantiza que ha cuestionado la exposición argentina en varias ocasiones.

“Es importante dejar muy claro que las autoridades argentinas fueron debidamente informadas en 2009, 2016 y 2020. Chile ha manifestado que el asunto no es exigible y que se reserva sus derechos”, dijo el canciller chileno Andrés Allamand.

La Cancillería Argentina garantiza que la nota chilena enviada en 2016 solo menciona “inexactitudes”; no tenía objeciones.

A fines de 2020, el gobierno chileno envió una nota diplomática al secretario general de la ONU, António Guterres, en la que dijo que “no reconoce la ruta en la zona actualmente en disputa” y afirmó que “se reserva el derecho de” ingresar a este zona “pero también admitió que” no impugnó la presentación argentina en su momento “.

Nazario Ortega

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