Garrincha vino a recoger a su amante del escenario el mismo día que salía de ‘Planeta Bola’. Por Lino Tavares – Noticias

En esta pretemporada de grandes competiciones futbolísticas, siempre tenemos espacio en este portal deportivo para abordar algo no necesariamente relacionado con el mundo del deporte.

Por eso me permito inscribir aquí, en nombre del equipo Terceiro Tempo, un homenaje a la gran cantante Elza Soares, quien nos dejó el 20 de enero a los 91 años, fecha que curiosamente coincide con la fecha del Mané Garrincha, uno de los grandes amores que nutrió en este paso terrenal.

Otra rara voz de la MPB, representada por la ecléctica cantante Elza Soares, optó por el otro plan, dejando un legado de instrucción de vida y arte mezclado con éxitos y fracasos capaces de dar contenido robusto a un impresionante best-seller.

Nacida en la pobreza del suburbio carioca, en el seno de una familia de diez hermanos, en Moça Bonita, hoy Vila Vintém, en el barrio Padre Miguel, Elza enfrentó muy temprano las adversidades de la vida cuando fue llevada por su padre a los 13 años. fue forzada a casarse con una amiga de la familia llamada Lourdes Antônio Soares, conocida como Alaordes, con quien llevó una vida conflictiva hasta enviudar a los 20 años, no sin antes experimentar el dolor de perder a su segundo hijo.

A pesar de dedicarse a las actividades más humildes, Elza Soares siempre ha sido consciente de su potencial artístico y se ha sentido motivada a seguir una carrera como cantante por los repetidos elogios que ha recibido de familiares y amigos por sus actuaciones amateur.

Después de asistir a espectáculos de primer año, donde a veces fue ridiculizada y objeto de racismo, encontró su camino al éxito, ayudada por la cantante Sylvinha Telles, quien le presentó a su esposo Aloysio Oliveira, productor del sello Odeon. en el que participó y grabó la samba “Se Chance Você Chegasse” del compositor gauchesco Lupicínio Rodrigues.

Luego de su presencia en Chile en 1962, donde y cuando Brasil ganó la Copa Mundial de Fútbol, ​​Elza Soares inició una relación amorosa con Mané Garrincha, el mayor destaque brasileño de esa competencia.

Como el as estaba casado, Elza solicitó una definición tipo “o ella o yo”. Garrincha se divorció por amor e inició oficialmente su relación matrimonial con el cantante en 1966.

Pero su vida no fue fácil junto al ídolo del fútbol, ​​quien bebía en exceso y la molestaba en ocasiones. Además, Elza Soares ha sido acosada por los medios y los amantes del fútbol que la han acusado de destruir el hogar y la carrera de la superestrella del Botafogo y la selección nacional.

Con Garrincha, tuvo un hijo llamado Garrinchinha, quien murió en un accidente automovilístico a la edad de 9 años.

La turbulenta vida de Elza Soares, “entre tapas y besos”, no impidió que se convirtiera en una de las más grandes cantantes brasileñas, con exitosas actuaciones en el extranjero, donde recibió calurosos aplausos y premios, hasta el premio en 2000 como “Mejor Cantante Femenina del Milenio” de la BBC en Londres cuando actuó en un concierto con Gal Costa, Chico Buarque, Gilberto Gil, Caetano Veloso y Virgínia Rodrigues.

En 2002 fue nominada a un Grammy por su álbum Do Cóccix ao Pescoço. En 2010, 28 años después de enviudar de Mané Garrincha, se casó con el joven Bruno Lucide, de quien se separó dos años después.

Con su encantadora voz ronca y su versatilidad vocal, capaz de interpretar magistralmente canciones de todos los géneros, Elza Soares está inmortalizada en el universo de Brasil Pandeiro y canciones del mundo como una expresión artística digna de referencia para las generaciones futuras.

Nos deja -cómo no- con una nostalgia imperecedera y un dulce recuerdo de su forma sui generis de cantar, encantar y cautivar a las multitudes.

Nazario Ortega

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