América Latina está nuevamente hirviendo en una plétora de conflictos políticos, luchas internas para transformar la sociedad. Sin embargo, no son las revoluciones las que avanzan en este campo, sino los procesos institucionales desencadenados por intensas movilizaciones populares. Chile y Bolivia o Colombia y Brasil son ejemplos de una nueva era de cambios, pero también de dos caminos diferentes hacia un mundo más justo.
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